domingo, 15 de abril de 2018

Germ Art


Microbios como pigmentos.

Fleming pinta sobre placas de Petri

un hongo impresionista.



Para saber más:


Esta entrada participa en el blog de narrativa científica Café Hypatia con el tema #PVserendipia 

El hallazgo de Marianne

Era una máquina asombrosa de 90 ángstroms de diámetro. Estaba ahí, en el seno de un tubo de ensayo, aunque lo único apreciable a simple vista era un líquido que se volvía más turbio por momentos. Este fue el inesperado descubrimiento que realizó Marianne Grunberg-Manago que, a la sazón, era alumna postdoctoral en el laboratorio neoyorkino de Severo Ochoa.




Marianne recuerda que lo conoció en el primer congreso internacional al que asistió, y estaba muy nerviosa:

Me encontré por primera vez con Severo Ochoa en 1952 en París […] Él tenía entonces 47 años, era alto y guapo; parecía un hidalgo español con profundos ojos marrones y llamativos cabellos blancos.

Mientras Marianne trabajaba en el estudio del ATP descubrió una enzima que consumía el ADP de la muestra de estudio y aumentaba su turbidez. Fue un hallazgo tan insospechado que Severo no estaba muy convencido de qué se trataba, pero los experimentos posteriores no dejaron lugar a dudas: la enzima era capaz de sintetizar ARN in vitro y sin necesidad de disponer de una hebra como molde a copiar. La nanomáquina fue bautizada como polinucleótido fosforilasa.



A pesar de que Marianne figuró como autora principal en el artículo de 1955 que describía la nueva enzima, no fue incluida junto a Ochoa en el premio Nobel que este recibió en 1959. Algo realmente sorprendente dado su principal papel en el hallazgo. Las apariencias con la Academia sueca, “olvidando” el reconocimiento de tantas mujeres científicas, no son lo que deberían ser. Paradójicamente, tampoco la polinucleótido fosforilasa era lo que parecía. Escondía una identidad opuesta, una cara oscura como Mr. Hyde. La enzima sólo es capaz de sintetizar ARN en el laboratorio; in vivo, su misión es degradarlo.

Lástima que no pueda aplicarse al Comité Nobel una enzima que invierta la tendencia. Imagino una feministo galardonasa que sea capaz de catalizar la igualdad en los cuadros de honor de la ciencia.


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