jueves, 15 de febrero de 2018

Una historia de amor

Su trabajo, la grabación de un disco, había hecho surgir el amor entre ellos. Las horas de discusión para seleccionar los temas a incluir los habían ido acercando imperceptiblemente.

El 1 de junio de 1977 él la llama por teléfono. La conversación es breve pero marcará un antes y un después para ambos. Carl ha propuesto matrimonio a Ann. Dos días después, Ann debe someterse a un electroencefalograma de una hora de duración que formará parte del disco que están ultimando.

No saben si el público al que va destinado existe. A pesar de ello, organizan una gira de presentación sin retorno. Hoy, a casi 20.000 millones de kilómetros un álbum dorado, junto a la música de Bach y Beethoven, transporta las ondas cerebrales de una mujer enamorada.


El disco gramofónico que acompaña a las sondas Voyager,
que recoge mensajes, sonidos y músicas de la Tierra.

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Esta entrada participa en el blog Café Hypatia con el tema "Carl Sagan”.
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lunes, 15 de enero de 2018

10 mujeres, 10 hiperbreves

(Los títulos enlazan con vínculos para ampliar información)

SCIKUS

Escritora matemática,
buscadora de eternas geometrías.
Tus teoremas quedan huérfanos.

Cometas, astros y cráteres.
Clara pintaba sobre fondo azul
el firmamento  hecho lienzo.

Marie destila caridad,
desvela secretos. Altruismo químico
en favor de las mujeres.

En la danza de galaxias
descubrió a la bailarina escondida.
“¡Te pillé, materia oscura!”

Desde su mente,
explora el sueño alquímico
de romper átomos.


MICRORRELATOS

Y el Gen de Corazones le dijo: “Hay que saltar continuamente para permanecer en el mismo sitio”.

Sólo ella se percató del crimen: nos habían robado los sonidos de la primavera.

Y cuando se dio cuenta, el hombrecillo verde le había guiñado un ojo.

Ricitos de oro desenredó las trenzas de la vida, y los tres osos se abalanzaron sobre ella.

Henrietta se quedaba sorda, pero pudo captar una música que ningún otro oído pudo percibir. El cosmos le susurraba ritmos y las pulsiones de las cefeidas eran su metrónomo. Como hiciera Brunelleschi 400 años antes, Henrietta pudo extraer la perspectiva del firmamento, la profundidad de una bóveda celeste que, por primera vez, se hacía medible.
Pitágoras sólo pudo imaginar la música de los astros. Henrietta pudo escuchar su compás desde el silencio, escudriñando manchas en lienzos de cristal.

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Esta colección participa en el blog Café Hypatia con la temática "Mujer y ciencia".
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