miércoles, 22 de febrero de 2017

Los Feynman

Arline, tendida en la cama del hospital, contempla los rayos de luz que se cuelan por las ranuras de la persiana. Richard la mira desde la puerta, apoyado en el marco.

— Rich, ¿no te parece hipnótico este baile incesante?

— El movimiento browniano,
     motas de polvo flotando en el aire
     observadas por Lucrecio.

— Por cierto, ¿sobre quién vas a hablar en tu conferencia de mañana?

— El círculo se deforma.
     Es Kepler anunciando su herejía
     de imperfección en los cielos.

— ¿Aún sigues obsesionado con esos poemas japoneses?

— Los versos, como la física,
     captan lo bello en múltiples escalas,
     como tus ojos de haiku.

Richard Feynman y Arline Greenbaum

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