miércoles, 22 de febrero de 2017

Los Feynman

Arline, tendida en la cama del hospital, contempla los rayos de luz que se cuelan por las ranuras de la persiana. Richard la mira desde la puerta, apoyado en el marco.

— Rich, ¿no te parece hipnótico este baile incesante?

— El movimiento browniano,
     motas de polvo flotando en el aire
     observadas por Lucrecio.

— Por cierto, ¿sobre quién vas a hablar en tu conferencia de mañana?

— El círculo se deforma.
     Es Kepler anunciando su herejía
     de imperfección en los cielos.

— ¿Aún sigues obsesionado con esos poemas japoneses?

— Los versos, como la física,
     captan lo bello en múltiples escalas,
     como tus ojos de haiku.

Richard Feynman y Arline Greenbaum
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NOTA: Los versos con temática científica, como los que aparecen en este relato, son conocidos como scikus, contracción de science haiku.

domingo, 19 de febrero de 2017

Determinismo indigesto

Durante aquel verano de 1666, el estudiante regresó a Woolsthorpe para ayudar en la granja familiar. Deseoso de leer los volúmenes prestados de la biblioteca, ya había ubicado la sombra perfecta bajo un gran manzano. Sin embargo, la llegada de una inesperada tormenta desbarató sus planes de lectura al aire libre.

Su tía, para levantar los ánimos del muchacho, le preparó una tarta con los frutos que la tormenta había tirado al suelo. El joven Newton, tras habérsela zampado de una sentada, se percató de que el contenido de su estómago se empeñaba en ir en sentido contrario al de la gravedad. Y es que la manzana no iba a permitir que su inspiración se perdiera por una casualidad.