jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Qué tienen en común el burkini y la bandera europea?

Anteayer volvió a ocurrir. Tres mujeres fueron expulsadas de un centro deportivo de Granada por pretender bañarse en la piscina con un burkini. Los eufemismos, lo políticamente correcto o, simplemente, la estupidez con asuntos como estos me asquean. Hace décadas era un escándalo que una mujer hiciera topless en una playa y ahora que vaya “excesivamente” vestida.

 
El problema, por supuesto, es el origen religioso de la prenda, ideada en 2003 por la diseñadora australiana de origen libanés Aheda Zanetti. Al igual que ya ha sucedido con el uso del hiyab o velo islámico, su uso en Europa ha abierto polémica desde hace tiempo. Francia, el país de la UE con mayor porcentaje de población musulmana, ha prohibido desde 2004 el uso del velo en las escuelas públicas en virtud de la ley de símbolos religiosos. 

¿Ley de símbolos religiosos? Pues si se tuviera que aplicar con todas sus consecuencias saldría bastante mal parada la propia bandera de la UE. El encargado del diseño de la bandera europea, un pintor de Estrasburgo llamado Arsène Heitz, declaró haberse inspirado en un pasaje del Libro del Apocalipsis que dice: “Y apareció en el cielo un gran signo: una mujer revestida del Sol, con la Luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza” (Ap 12:1). Para poner la guinda al diseño, la bandera azul con las doce estrellas fue aprobada por el Consejo de Europa el 8 de diciembre de 1955, festividad de la Inmaculada Concepción. Y por si esto fuera poco, el primer edificio público en el que ondeó la bandera el 21 de octubre de 1956 fue la Catedral de Estrasburgo.



La Inmaculada Concepción de la Rue de Bac en París,
con las doce estrellas sobre su cabeza.




















Yo voy a hacer mi propuesta desde el ámbito de la ciencia, desde el cual me causa cierta desazón que, por ejemplo, al datar fósiles haya que recurrir a fechas “antes de Cristo”. A decir verdad, la ciencia ya ha propuesto otra referencia para la datación sin necesidad de recurrir a hechos divinos. El origen para la datación se sitúa en el año 1950, y su elección no resulta arbitraria. 

En 1950 se establecieron las curvas de calibración para la datación por radiocarbono, y es una fecha inmediatamente anterior a las primeras pruebas atmosféricas de armas nucleares que alteraron las proporciones de isótopos en la atmósfera, incluido el carbono-14. De este modo, las fechas anteriores a 1950 se etiquetan con “antes del presente (AP), o en inglés "before present (BP)". La historia se repite, pues una de esas pruebas nucleares se realizó en el atolón de Bikini, que dio nombre desde entonces a ese otro traje de baño que también sufrió, en su momento, escándalo y prohibiciones.

Y me atrevería a ir un poco más allá adoptando la medida del tiempo propugnada durante la Revolución francesa: un calendario sin referencias religiosas o mitológicas y un reloj que marque las horas en base al Sistema Métrico Decimal


 
Meses del calendario republicano francés
que comenzó el 22 de septiembre de 1792 (año 1).


Reloj con esfera de 10 horas.




Por lo tanto la fecha de hoy, 22 de septiembre de 2016 a las 11:31 horas, se transformaría en 1 de vendimiario del año 225 (si os sentís revolucionarios) o del año 66 DP (después del presente) a las 4:80 horas.



Por cierto, el calendario republicano francés comienza con el equinoccio de otoño, así que aprovecho la ocasión para desearos ¡FELIZ AÑO NUEVO!

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